Dixie Town presenta su nuevo trabajo “Same Old Story” editado por Gaztelupeko Hotsak y producido por Hendrik Röver en Guitar Town Recordings en agosto de 2015. Esto es lo que cuenta Ignacio Julià de Ruta 66:

«Sustancia viscosa, que de los lodos del Mississippi se adentra en la corteza terrestre para atravesar subterráneos océanos y aparecer donde se la conjura —en este caso, Vigo—, el blues es la materia oscura que aglutina el disperso e insondable universo del rock’n’roll. Lo saben Dixie Town, por instinto y por experiencia, y su producción discográfica hasta la fecha así lo sustancia en varios álbumes que buscaron transformar el plomo en platino. Grupo de directo porque esa es la cocina de esta música que debe beber de la vida para sonar realmente genuina, no simplemente copiona, Dixie Town ya editaron un álbum en vivo (“Burned Alive”, 2014) y dan ahora un salto cualitativo con esta cuarta grabación en estudio, “Same Old Story”, producida por Hendrik Röver en su cántabro refugio Guitar Town Recordings.

Será la misma historia de siempre —o las mismas historias de siempre, pues en el blues, como en el Antiguo Testamento, los relatos son simples guías de zahorí y se cuentan con los dedos de una mano zurda— pero estos catorce temas la expanden con gusto, desde el blues rural arrimado al Delta del Mississippi hasta su díscolo sobrino el funk más urbano y norteño, sentenciados por la voz de un cantante que sabe proferir pasión y licuar sentimientos por igual. Sí, el mismo que parece cazar ecos de un joven Mick Jagger en el primer corte, “Up”. Le arropan buenos amigos, se nota. Instrumentistas de pies en el suelo y mirada elevada hacia un techo en el que la humedad ambiente cuaja en goteo; la rotunda sección rítmica, un guitarrista que puntea lírico o rasca pesado, ese oleoso Hammond.

Ya en “Taste It”, segundo corte, asoma el boogie en su acepción más feroz, pero es “Same Old Story” un festín de variadas viandas, especiados condimentos y saciantes brebajes. En el tercer tema, “Maybe”, el espíritu del gospel se apodera de Dixie Town y caen de rodillas ante la intrínseca belleza de lo que están palpando con solo alargar sus brazos. A partir de ahí, el álbum sale a campo abierto: “Down the Road” entrega lo que promete el título, un arrollador tránsito hacia horizontes lejanos; “Useless Dog” es la balada lastimera de quien ya la ha cagado demasiadas veces y asume que no hay otra; “Lighting Hopkins” rinde homenaje a uno de los más grandes —y olvidados— de los genios del talking blues, “Lost Peter’s Blues” cumple el canon de Chicago con holgura y prestancia, y “No Regrets” desata un saludable, intoxicado paroxismo que ni ZZ Top huyendo de un recalcitrante barbero.

Está claro que Isaac Campos (teclados), Lucas Ferrández (batería), Oscar Fontán (bajo) y Pepe Ferrández (voz y guitarras) han mamado de Elmore James, Muddy Waters y Albert King, pero también de Captain Beefheart, Rory Gallagher y Grand Funk. Sin embargo, el blues no es saber enciclopédico, erran quien a eso lo constriñen, si no actitud vital y esfuerzo expresivo. De ambas cosas van sobrados los gallegos. Sintonízalos en tu mente y tu cuerpo seguirá el ritmo. Right on!»

Dixie Town (1)