En 1997 el blues estuvo a punto de perder a uno de sus más inspirados artistas poco después de que se le considerase como uno de los más grandes tras la publicación en 1995 de su álbum debut “Sleeping with the Stranger”, editado por High Tone Records y aclamado por la prensa mundial como el mejor debut de la escena del blues de aquel año.

Hijo un guitarrista de jazz y una cantante de blues, James nació para tocar blues. Antes y después de lo que él llama ‘el incidente’, James ha recorrido el globo en gira mostrando al mundo su habilidad compositiva y su estilo elegante y certero, y sobre todo emocionante. No en vano este guitarrista nacido en California ha trabajado con nombres como Albert Collins, Coco Montoya, Keb Mo’, Chaka Khan, Rickie Lee Jones, Mitch Mitchel, Shemekia Copeland o Tommy Castro.

Fue en 1997 cuando una fatídica noche un intruso entro en su casa para robar y estuvo a punto de robar mucho más que cosas materiales. James trató de defenderse y sufrió heridas irreversibles en su hombro que dejaron prácticamente inservible su mano izquierda, con un dolor de origen nervioso crónico. Salvó su vida pero su carrera músical, que no había hecho más que comenzar, parecía ya finalizada. Pero con una tremenda determinación y la ayuda de amigos como Joe Louis Walker o Doug Macleod en las guitarras consiguió sólo un año después editar su segundo álbum “Dark Night”. La vuelta a los escenarios tuvo que esperar algo más, James tuvo que reaprender y ajustar su blues a las nuevas circunstancias. El resultado no podía ser mejor. El poder y la elegancia del slow blues, los silencios sensuales entre notas y sobre todo una calidad como compositor y cantante nos devolvieron a un James Armstrong más respetado que nunca en la escena del blues norteamericana como un ave fénix con un estilo más reposado y certero. Sólo hay que escuchar sus últimos trabajos para constatar que James está en su mejor momento.

James Armstrong (1)